viernes, 14 de noviembre de 2014

MEMENTO VITAE / MEMENTO MORI.

Personal exhibition at Verbeeck-Van Dyck Gallery / Antwerp
September 26th - October 26th 2014.
Exposición personal en la Galería Verbeeck-Van Dyck, Amberes.
26 de septiembre a 26 de octubre 2014.



 The Buried / Los sepultados  1998

The beauty of the truth

As those who study them have come to learn,

bones make good witnesses—

Although they speak softly,

they never lie and they never forget.

Clyde Snow (1928-2014)





Daniel Hernández-Salazar challenges everyone who thinks that beauty in arts can only be explained within the so-called aesthetic conventions, and urges us to also explore beauty in the fields of truth revelation, historical clarification and social justice.

The works presented in this exhibition are not an exception of such a call. Their history goes far beyond the darkroom, as they collect thirty years of practice of documental and artistic photography. Conceived in photojournalism and transfigured by a deep reflection, these works represent Hernández-Salazar’s humanist and internal response to the horror of war crimes. Each and every one, masterly created in the traditional photographic art and craft, has become an emotive testimony.

Some people say Daniel Hernández-Salazar is a multidimensional person. He is first a photographer. He remains stubbornly attached to his darkroom creation. Indeed, although some of his shots are digitally captured, they are converted into negatives for analogue printing. As in the pioneering times of photography, Daniel insists that his craft must still be founded on the principle of “writing with light”… But as the Chicagoan art critic Michael Weinstein rightly puts, Daniel is also a cosmopolite artist, one who brings to his craft the postmodernist language—mostly through fragmentation, deconstruction and staged scenario—and combines it with the best of his portraiture skills.

Others may think that Daniel rather is a documenter, looking to blend two apparently conflicting values of photography: the evidence (truth-value), and the personal representation (the symbolic value). His images are particularly successful in achieving such an amalgam. As said by scholar Steven Hoelscher, Daniel’s artworks defy the common criticism of aesthetic or art-like photography of atrocity, making clear their own constructedness by putting together multiple images and connecting the testimony with the symbolism. His famous angels—now universal, certainly are the best example. While using the iconographic representation of a messenger (the angel), its bone-made wings—the scapulae from an actual victim from one of many massacres in Guatemala, provide the evidence of a troubled past.

Yet above all, Daniel is a humanist. He chose the historical memory of our country, still haunted by its distressed past, as his main topic of work. This is not an easy task for a sensitive artist, as it requires unveiling atrocities difficult to be described. However, this mission also brings the fulfilment of honouring the victims of unspeakable crimes and shedding light on history so that the same horrors will not happen again.

Poignant but candid, Daniel’s creativity embraces the commitment to make art creation a factor for social change. As a photographer, an artist, a documenter, a humanist or all of those, he feels obligated to share with us his vision of the past to enlighten a better future. He feels compelled to open our eyes up to the truth. A few years ago, while conferring on him the Jonathan Mann Humanitas award, Doctor Gordon Nary argued that Daniel, like true artists, is graced—and sometimes cursed, with the realization of the truth inherent in beauty, and the beauty inherent in truth. And he made us clear that Daniel, more than any other, confronts us to the beauty, the beauty of the truth…. and shares with us that beauty.



Oscar Iván Maldonado

Guatemala City-Cape Town, August 2014

/
La belleza de la verdad


Así como han aprendido quienes los estudian,
los huesos son buenos testigos-
Aunque hablan suavemente,
 ellos nunca mienten y nunca olvidan.
Clyde Snow (1928-2014)


Daniel Hernández Salazar desafía a todo aquel quien cree que la belleza en las artes sólo puede explicarse dentro de las llamadas convenciones estéticas, y nos insta a explorar la belleza también en los campos de la revelación de la verdad, el esclarecimiento histórico y la justicia social.

Las obras presentadas en esta exposición no son una excepción a ese llamado. Su historia va mucho más allá del cuarto oscuro, ya que recogen treinta años de práctica de fotografía documental y artística. Concebidas dentro del fotoperiodismo y transformadas por una profunda reflexión, estas obras representan la respuesta humanista e interna de Hernández-Salazar ante el horror de los crímenes de guerra. Todas y cada una de ellas, creadas magistralmente dentro del arte y oficio fotográfico tradicional, se han convertido en un emotivo testimonio.

Algunas personas dicen que Daniel Hernández Salazar es una persona multidimensional. Antes que todo, él es un fotógrafo, y se mantiene obstinadamente vinculado a su creación en cuarto oscuro. De hecho, aunque algunas de sus tomas fueron capturadas digitalmente, las ha convertido en negativos para imprimirlas análogamente. Como en los tiempos pioneros de la fotografía, Daniel insiste en que su oficio todavía debe basarse en el principio de “escribir con luz”... Pero como acertadamente dice el crítico de arte de Chicago Michael Weinstein, Daniel también es un artista cosmopolita, quien trae a su oficio el lenguaje postmodernista—principalmente a través de la fragmentación, la deconstrucción y la puestas en escena—y lo combina con lo mejor de sus habilidades de retrato.

Otros pueden pensar que Daniel es más bien un documentador, que trata de fusionar dos valores aparentemente contradictorios de la fotografía: la evidencia (el valor de verdad) y la representación personal (el valor simbólico). Sus imágenes son particularmente exitosas en lograr esa amalgama. A decir del académico Steven Hoelscher, las obras de arte de Daniel desafían la crítica común de la fotografía estética o artística de la atrocidad, dejando claro su propio proceso constructivo, combinando imágenes, y conectando el testimonio con el simbolismo. Sus famosos ángeles—ahora universales, son sin duda el mejor ejemplo de esto. Al tiempo que usa la representación iconográfica de un mensajero (el ángel), sus alas de hueso, omóplatos de una víctima real de una de las muchas masacres de Guatemala, proporcionan la evidencia de un atribulado pasado.

Pero Daniel es sobre todo un humanista. Eligió la memoria histórica de nuestro país, aún perseguido por sus angustiado pasado, como su tema principal de trabajo. Esto no es una tarea fácil para un artista sensible, ya que requiere develar atrocidades difíciles de describir. Sin embargo, esa misión también trae consigo la realización personal de honrar a las víctimas de crímenes innombrables y arrojar luz sobre la historia a fin de que los mismos horrores no vuelvan a suceder.

Conmovedora mas elocuente, la creatividad de Daniel abarca el compromiso de hacer de la creación artística un factor para el cambio social. Ya sea como fotógrafo, artista, documentalista, humanista o todos juntos, él se siente obligado a compartir con nosotros su visión del pasado para iluminar un futuro mejor. Está comprometido a abrir nuestros ojos a la verdad.

Hace unos años mientras le confería el premio Humanitas Jonathan Mann, el Doctor Gordon Nary argumentó que Daniel, como los verdaderos artistas, ha sido agraciado — y quizá condenado, a entender la verdad inherente en la belleza y la belleza inherente en la verdad. Y nos hizo claro que Daniel, más que cualquier otro, nos enfrenta a la belleza, la belleza de la verdad... y comparte con nosotros esa belleza.



Oscar Iván Maldonado
Ciudad de Guatemala-Ciudad del Cabo, Agosto de 2014


 The Wind / El viento.

Opening of the exhibition / Inauguración de la muestra: